sábado, 26 de abril de 2008

El vegetarianismo a través de la historia

por Inma Morales





El vegetarianismo, lejos de ser solamente una opción dietética saludable, es sobre todo una elección ética que desde la antigüedad vienen tomando muchas personas con el fin de respetar verdaderamente a los animales, ante la evidencia de que el interés no sólo de los seres humanos sino de todos los seres capaces de sentir por preservar su vida, y por vivir libres de agresiones o manipulación, debe ser tenido en cuenta seriamente, ya que la única capacidad relevante moralmente que poseemos los seres humanos es dicha capacidad de sentir, capacidad que compartimos con los demás animales. Este artículo por cuestiones de espacio hace mención solamente a algun@s de ell@s, pero la lista es bastante más amplia de lo que pudiéramos pensar a primera vista, debido a que la escasa atención que se ha puesto hasta el momento sobre este importante tema en la historia del pensamiento, hace que parezca que el vegetarianismo por razones éticas es una tendencia novedosa y actual carente de trayectoria histórica, idea que como veremos a continuación, dista mucho de ser cierta. Aunque fue el filósofo griego Pitágoras el indiscutible referente en la antigüedad sobre este tema, la obra
"Sobre la abstinencia" del filósofo neoplatónico Porfirio es quizá junto con la obra de Plutarco "Sobre el consumo de carne", uno de los trabajos más serios que nos han llegado de la antigua Grecia que trate específicamente de la defensa del vegetarianismo por motivos éticos. Porfirio indica que los humanos han justificado el matar animales para comerlos poniendo énfasis en el hecho de que éstos, son miembros de especies inferiores ya que carecen de racionalidad, y por ello no habría nada que indicara que merecieran un trato justo. Sin embargo, indica este autor, los animales sí poseen facultades racionales. Porfirio establece una distinción entre facultades internas (como son la memoria, la prudencia, y el compañerismo) y externas (como el lenguaje) aunque las primeras estén por lo general menos desarrolladas en los animales no humanos, y la facultad externa mencionada, no es inteligible para nosotr@s. Según este autor, ello no es razón para excluir a los animales de la comunidad moral, ya que la justicia también la aplicamos por ejemplo a los humanos con discapacidades psíquicas, por lo que se evidencia que las capacidades cognitivas no son relevantes moralmente; o por ejemplo el que un griego no entienda el idioma de un hindú, no es en absoluto motivo para que el hindú no sea objeto de consideración moral. Se concluye de este modo, que el grado de racionalidad que se posea o el uso de diferentes formas de leguaje no son características moralmente relevantes que justifiquen poder matar a los animales para comerlos. Durante el siglo XVIII hay varios autores que tratan con renovado interés este tema que durante la Edad Media y el Renacimiento había estado bastante dejado de lado. La visión del filósofo Descartes sobre los animales como máquinas animadas incapaces de sentir dolor y su defensa de la vivisección reavivó el debate sobre la consideración moral de los animales. Aunque la idea prevaleciente en esta época sobre el consumo de carne y la existencia de mataderos para este fin era que impedían la formación de un carácter virtuoso en el ser humano, el satirista holandés Bernard Mandeville y el poeta y ensayista británico Oliver Goldsmith destacan por sus interesantes puntos de vista sobre el tema. Mandeville muestra en su obra "La Fábula de las Bestias" que la costumbre de comer carne refuerza la perniciosa creencia socialmente aceptada de que los seres humanos sean superiores a los miembros de las otras especies, y por ello, puedan hacer con éstos lo que quieran (discriminación denominada especismo en la actualidad por especialistas en ética aplicada). Por su parte Goldsmith señalaba en la serie de ensayos "El Ciudadano del Mundo" la actitud hipócrita de la gente que se considera "amante de los animales" pero que al mismo tiempo acepta y apoya el que se maten animales por el mero hecho de satisfacer sus paladares, ya que comer carne no es necesario en absoluto. Durante el siglo XIX la defensa del vegetarianismo ético continuó bastante en la línea del siglo precedente, con el argumento antropocéntrico de que el matar animales para consumo humano promueve el desarrollo de hábitos indeseables en los seres humanos. Pero cada vez más, empezaron a utilizarse argumentos basados en el daño y sufrimiento que el consumo de carne supone para los propios animales. En ese siglo nacieron las primeras sociedades vegetarianas tanto en Reino Unido como América. Richard Wagner no sólo fue un magnífico compositor sino convencido defensor de los animales y del vegetarianismo; en su idea de que deberíamos sentir empatía compasiva por los demás seres capaces de sentir, humanos o no, para el compositor alemán, nunca deberíamos olvidar que el sufrimiento es siempre sufrimiento, independientemente de las cualidades individuales de quien esté sufriendo. Por su parte el escritor ruso Leo Tolstoy se hizo vegetariano en 1885 junto con sus hijas por razones éticas. Para este escritor, comer carne es claramente inmoral ya que lleva consigo el tener que matar, acción en sí misma contraria a la moral y guiada por el deseo exclusivo de satisfacer el gusto por comer carne y no una necesidad real. La repugnancia y horror que le causaban los mataderos han quedado reflejados en escritos como el prefacio que escribió al libro de Howard Williams "La Ética en la Dieta". La defensa actual del vegetarianismo ético se caracteriza por la variedad de perspectivas y argumentos planteados. Aunque no se olvidan las razones esgrimidas desde la antigüedad, destaca por su indiscutible evidencia el argumento filosófico de que los animales, al ser seres sintientes, deben tener una serie de derechos reconocidos que protejan sus intereses, por ello el vegetarianismo se presenta como la única dieta ética y respetuosa hacia todos los seres con capacidad de sufrimiento. También adquieren cada vez más peso argumentos de tipo económico o ecológico contrarios al consumo de carne y en general de productos de origen animal, por el impacto eminentemente negativo de esta práctica. Incansable defensor del vegetarianismo por razones éticas, el pensador inglés Henry Salt expuso en su libro "El Humanismo en la Dieta" cómo la recepción de una idea nueva como la del cambio de mentalidad que supone la aceptación del vegetarianismo a nivel social, es un extraño proceso que suele pasar por sucesivas fases. Primeramente se da un tácito rechazo, después llega la fase en que se ridiculiza abiertamente la opción planteada, le sigue una oposición más o menos respetuosa para finalizar con una aceptación parcial de la misma. Para Salt el principal argumento para promover el vegetarianismo es que no es ético matar animales para comerlos, y la manera de asegurar la desaparición del innecesario e injusto proceso de criar y matar animales para consumo humano, es reconsiderar primero nuestra actitud general hacia los animales que llevaría a la adopción gradual de la dieta vegetariana en la sociedad. Según Salt, "sacrificar animales de forma humana" es una gran contradicción y en este sentido es imposible encontrar justificación alguna para comer carne de animales sacrificados de esta supuesta manera. Asimismo señala que los verdaderos responsables del sufrimiento y muerte de los animales para consumo son los clientes de las carnicerías, son los que consumen productos de origen animal quienes sostienen y apoyan en última instancia la explotación y muerte de los animales. El filósofo Tom Regan, profesor de filosofía en la Universidad de Carolina del Norte publicó en 1975 "Las Bases Morales del Vegetarianismo". Según este filósofo, no sólo el hecho de provocar sufrimiento a los animales para comerlos es condenable moralmente, también lo es, y de manera muy significativa, el hecho de quitarles la vida ya que si estamos de acuerdo en que los seres humanos tenemos un derecho natural a la vida, debemos concluir que también lo poseen los animales ya que estos últimos poseen como los seres humanos, intereses que deben ser protegidos. No hay nada que justifique que una práctica moralmente censurable en el caso de los humanos, no lo sea también para los animales no humanos, de lo contrario, todos y cada uno de los seres humanos y sólo los seres humanos deberíamos poseer una característica moralmente significativa que justificara la diferencia de consideración moral entre humanos y animales, pero la evidencia apunta a que no existe ninguna característica moralmente relevante que poseamos todos los seres humanos y no posean los demás animales.

sábado, 12 de abril de 2008

Los Jainistas


Los Jainistas

CODIGO DIETETICO PRACTICADO ENTRE LOS JAINISTAS (fragmento)
por el Prof. P K Jain Unión Vegetariana Internacional (IVU)
34º Congreso Mundial Vegetariano
Toronto, Canadá, 10 a 16 de Julio de 2000

Los Jainistas son una pequeña comunidad religiosa de la India, que son vegetarianos estrictos (no veganos). Los testimonios arqueológicos sugieren que la religión se practicaba, o más bien floreció, hace entre 5000 y 8000 años entre las gentes de la civilización del Valle del Indo, que habitaron el área geográfica ubicada actualmente en Pakistán. Incluso dentro del régimen vegetariano, se especifican normas dietéticas estrictas que restringen el uso de muchos productos de origen vegetal. Esto otorga a la práctica del vegetarianismo al menos 8000 años de antigüedad, si no más, y lo convierte en un estilo de vida científicamente sólido. Reconociendo a las plantas como una forma de vida, el Jainismo aporta una definición científica del vegetarianismo, sus limitaciones y su necesidad para la supervivencia de la raza humana. Los Jainistas, como una comunidad de personas sanas, realizadas y en su mayoría de clase media alta, son un ejemplo vivo del éxito de una dieta vegetariana sin evidenciar deficiencias dietéticas.

Este artículo pretende revisar el código dietético de los Jainistas a la luz de los conceptos modernos en relación con el vegetarianismo y las preocupaciones medioambientales.


1. PREAMBULO

El Jainismo es una de las religiones antiguas de la India. El principio más fundamental de las enseñanzas del Jainismo es la absoluta no-violencia de pensamiento y acción. La sinceridad, no robar, igualdad de derechos para todos con independencia de la casta, raza, género, edad y religión, la compasión y el amor hacia todos los seres vivos, y el vegetarianismo, etc., son tan sólo distintas manifestaciones del principio de la no-violencia. Los Jainistas siguen la tradición de los 24 Tirthankaras: los Maestros que iluminaron el sendero hacia la Salvación. El último y más reciente Tirthankara fue el Señor Mahavira que vivió y predicó durante el período de 599 a 527 aC. Los testimonios arqueológicos de la antigüedad del Jainismo datan de unos 5000 a 8000 años atrás con las civilizaciones de Mohan Jodaro y Harrapan del Valle del Indo. Esto otorga al vegetarianismo, que es el centro del estilo de vida de los Jainistas, esta antigüedad si no más. En este artículo revisamos algunos códigos dietéticos recomendados para la práctica por los Jainistas.


2. POR QUE VEGETARIANO: ¿NO POSEEN VIDA LAS PLANTAS?

Tradicionalmente el vegetarianismo es practicado por la mayoría de las culturas por razones de compasión y reverencia por la vida y la no-violencia, y los Jainistas no son una excepción. Sin embargo, la definición y el concepto de no-violencia para los Jainistas va más allá que en otras que el autor ha comparado. Las razones médicas para ser vegetariano son un fenómeno relativamente moderno - principalmente durante el último medio siglo, periodo durante el cual los avances en la medicina moderna han establecido conexiones entre ciertas dolencias y la dieta no vegetariana. La cuestión fundamental que a menudo se plantea a los vegetarianos es, "Si la no-violencia es la base del vegetarianismo, ¿por qué comer alimentos de origen vegetal? ¿No poseen vida las plantas?" En este sentido los Jainistas fueron quizás los primeros en reconocer que las plantas son una forma de vida, mucho antes de que fuera establecido por las actuales ciencias biológicas. Los Jainistas reconocen cinco sentidos físicos que son el tacto, el gusto, el olfato, la vista y el oído, como los principales atributos de los seres vivos. Todas las formas de vida del universo son pues clasificadas según los sentidos hallados en las criaturas. Aquí como precaución, los sentidos no deben ser confudidos con otros atributos de la vida, tales como respirar, sistemas circulatorios o nerviosos, corazón y cerebro, etc. que son tratados como un tema aparte en el Jainismo. Las formas de vida más inferiores son aquellas que sólo poseen un sentido, el sentido del tacto, como las plantas, mientras que las formas de vida más superiores poseen los cinco sentidos como los seres humanos, los mamíferos y la mayoría del reino animal. El resto de formas de vida intermedias son los seres vivos con: dos sentidos - tacto y sabor como una lombriz de tierra, tres sentidos - tacto, sabor y olfato como los piojos, y cuatro sentidos - tacto, sabor, olfato y vista como por ejemplo los mosquitos. Los sentidos aparecen en diversos seres vivos estrictamente en el orden especificado, es decir, el tacto es el más primitivo de todos los sentidos, y el oído es el último sentido presente en los niveles de desarrollo más avanzados. No se conoce la existencia de otras combinaciones de estos sentidos. Esta puede que sea de por sí la más destacada contribución de los antiguos Jainistas a las modernas ciencias biológicas sobre la evolución de los seres vivos. Habiendo clasificado todas las formas de vida de este modo, y aceptando que el ser humano debe comer para obtener su nutrición y sobrevivir, la vida con un único sentido, que es básicamente la vida vegetal, es el único alimento permitido para el consumo humano. Para reconciliar el principio de la no-violencia con el consumo de una dieta vegetal, y para conservar la vida vegetal lo mejor posible, hay normas dietéticas estrictas recomendadas para la vida cotidiana. Estas normas incluyen la prohibición del consumo de algunas verduras y frutas, las restricciones en la obtención de los productos, las restricciones de horario, el ayuno, las ocupaciones recomendadas, etc. Estas normas se exponen a continuación, con sus posibles interpretaciones.


3. RESTRICCIONES GENERALES SOBRE PLANTAS COMESTIBLES

Las verduras y frutas que crecen bajo el suelo (raíces de plantas) están prohibidas como regla general. Es evidente que, para obtener tales verduras y frutas, se debe arrancar la planta de raíz, destruyéndola por completo, y con ella todos los demás microorganismos que hay junto a la raíz. Las frutas y verduras frescas deben ser recolectadas sólo cuando estén maduras y a punto de caer, o idealmente tras haber caído de la planta. En caso de ser tomadas de las plantas, sólo se debe coger la cantidad necesaria y debe ser consumida sin desperdicio. Los granos, como trigo, arroz, maíz, legumbres, son obtenidos cuando las plantas o las vainas están secas y muertas. Cortar árboles verdes para obtener madera o cualquier otro uso está estrictamente prohibido. Este es en verdad un brillante ejemplo de "conservación" en los tiempos antiguos, para el que la civilización moderna todavía está intentando encontrar vías. Un Jainista ortodoxo ayuna dos veces por quincena, el octavo y el decimocuarto día de los ciclos de luna llena y nueva del calendario lunar. Algunos incluso ayunan tres veces, incluyendo el quinto día de ambos ciclos lunares. Durante el ayuno sólo se consumen alimentos preparados con granos y no se toman vegetales verdes ni frutas. En el contexto de "verduras y frutas de raíz", la mayoría de los Jainistas actuales han derivado restricciones autoimpuestas, no sancionadas por la religión. La mayoría de los Jainistas con la excepción de los ortodoxos y tradicionales, comen la mayoría de las verduras subterráneas como patatas, zanahorias, nabos, etc, por razones de conveniencia social (después de todo caen dentro del régimen de una dieta vegetariana). Incluso entre estas excepciones, un gran porcentaje todavía no consumen cebolla y ajo. Las razones aducidas son su fuerte olor y que son Tamsik, alimentos que conducen a una acción letárgica. Es un refrán conocido el de que "Uno es lo que come". Pero los Jainistas van mucho más lejos al definir el carácter de un individuo. Según ellos "Uno es lo que piensa", una afirmación que cualquier psicólogo criminal y social puede confirmar. La violencia de pensamiento es tan negativa para el desarrollo del carácter como la violencia de acción. En este sentido, los dulces y chocolates en forma de animales generalmente no son consumidos por las familias Jainistas. Imaginemos un niño comiendo la "cabeza de un conejo" o la "pierna de un hombre". ¿Cuál será su psicología y personalidad? Si quieres comer chocolate, hazlo, pero ¿por qué asociarlo con un desagradable pensamiento de crueldad hacia los animales y/o canibalismo? Los Jainistas ortodoxos ni siquiera consumen alimentos cocinados / preparados de las tiendas. Todos los alimentos deben ser preparados en el hogar bajo las condiciones más higiénicas.


4. RESTRICCIONES ESPECIFICAS SOBRE FRUTAS Y VERDURAS

Un grupo de cinco frutas de la familia de los higos, denominados los Cinco Udambars de la literatura Jainista no están permitidos. Las ciencias biológicas modernas han descubierto que estas frutas, producidas gracias a la polinización de las flores por parte de las avispas, están habitadas por especies de avispas específicas para cada una de ellas. Por ejemplo, el ciclo de vida de la avispa "Blastophaga grossorum" se completa en el interior del higo "Ficus carica". La avispa pone sus huevos en el interior de las flores y muere, los huevos maduran dentro del higo y producen avispas macho y hembra. Los machos desprovistos de alas fertilizan a las hembras y mueren, y las hembras salen del higo para reiniciar el ciclo. Por tanto el higo contiene los restos de los huevos y las avispas muertas. (RE: The Earth, It's Wonders, It's Secrets: NATURE'S MASTERPIECES, Reader's Digest Publication, pp99, 1994).
Los Jainistas muy ortodoxos no consumen ni siquiera las frutas y verduras con múltiples semillas tales como el brinjal (berenjena) y la guava. Tales frutas y verduras suelen contener gusanos, aunque este no sería el caso con el uso de insecticidas en el cultivo. Pero ¿qué tienen que decir los defensores de los alimentos naturales y los conservacionistas ambientales sobre el uso de insecticidas y fertilizantes químicos? Hace unos años, el autor desarrolló personalmente un experimento informal pero controlado para confirmar esto. Ciertas piezas de brinjal y guavas muy limpias y finas, sin marcas ni defectos en el exterior y sin evidencia externa de haber entrado ningún gusano, presentaron gusanos en el interior. Discutiendo este hallazgo con colegas biólogos, me explicaron que ciertos insectos depositan sus huevos en la flor, los cuales quedan atrapados en el interior de estas frutas y verduras y se desarrollan en forma de gusanos sin dejar señal sobre la superficie externa. Esto es en parte similar al ciclo vital de la avispa en el higo. Actualmente, aunque la mayoría de los Jainistas consumirán estas frutas y verduras, generalmente las cortan y examinan cuidadosamente antes de cocinarlas, mientras que la forma hindú más común de cocinar brinjal entre otras comunidades es asarlo entero, hasta que estalla por el vapor, y prepararlo para comer sin importar los gusanos del interior, ni en qué medida puedan afectar la propia salud. La coliflor y el brécol que poseen superficies aterciopeladas no son consumidos por los Jainistas ortodoxos. Diminutos insectos voladores que se crían en los campos, quedan adheridos a su superficie, y no pueden ser quitados por completo a pesar de un lavado cuidadoso. Los champiñones y setas no son utilizados por las familias Jainistas debido a que crecen bajo condiciones poco higiénicas y son parásitos. La miel, el vinagre, la melaza y el vino son tabú, por supuesto. Las verduras que sangran al cortarlas y poseen el aspecto de carne cocida al prepararlas no son muy apetecibles para la mayoría de los Jainistas. La col repollo debe ser pelada capa tras capa, limpiando y lavando cada hoja antes de cortarla y cocinarla, porque puede haber insectos y gusanos viviendo entre las hojas, aunque hoy en día no muchos cortan la col de esta manera. Otras verduras de hojas, como las espinacas, etc., deben ser también inspeccionadas y limpiadas hoja por hoja antes de cocer y comer.


5. RESTRICCIONES SOBRE HORARIOS Y LIMITES

Los alimentos deben ser cocinados y comidos durante las horas diurnas solamente. Los Jainistas ortodoxos no cocinan ni consumen nada, ni siquiera agua, antes de salir el sol o después de ponerse el sol. Cocinar alimentos por la noche provoca la muerte de diversas criaturas por el fuego. En tiempos antiguos cuando no existía iluminación adecuada tales criaturas podían incluso ser grandes como pájaros, serpientes, roedores, ardillas, lagartos, que podían estar ocultos en la madera o el carbón. Los insectos atraídos por el fuego pueden caer dentro de la comida. En tiempos modernos, en que se dispone de luces para cocinar de noche, la muerte de insectos atraídos por la luz que caigan dentro de la comida todavía representa una alta probabilidad. Más todavía mientras se come por la noche, algunos insectos son atraídos por el aroma de la comida y pueden convertirse fácilmente en parte de la ración. En un contexto diferente, acostarse tras una comida tardía no es una costumbre saludable. Comer antes de ponerse el sol, es decir, un par de horas antes de acostarse tiene su importancia. Todos los alimentos han de ser cocinados diariamente. Los alimentos cocinados durante la luz diurna deben ser consumidos dentro del mismo día, pero la comida dejada de un día para otro está prohibida. Existen diversas posibilidades para justificar tal norma, por ejemplo, evitar la pérdida de alimentos puesto que no había frigoríficos en los tiempos antiguos, en condiciones inadecuadas de almacenamiento los insectos pueden introducirse en los alimentos sobrantes, la luz ultravioleta del sol actúa como protección frente al crecimiento de bacterias, pero en la frescura y oscuridad podría producirse un rápido aumento de bacterias y hongos quizás no lo bastante grande como para ser visible al ojo. Por la misma razón, la harina y las especias deben ser recién molidas, y tanto ellas como otros alimentos deben ser usados en un periodo de tiempo específico que depende de la estación y del producto. Como ejemplo las especias molidas y la harina de cualquier cereal tiene una validez de 3 días durante las lluvias, 5 días en verano y 7 días en invierno. Esta práctica también asegura la frescura, el aroma y el buen sabor de estos ingredientes. Qué más científico se podría pedir durante los tiempos antiguos, cuando sabemos que incluso en el mundo científico actual todos los alimentos de los supermercados, incluso a pesar del uso de conservantes químicos, están señalados con una fecha de caducidad.


6. AGUA Y PRODUCTOS LACTEOS

El agua debe ser filtrada a través de tres capas de gasa de algodón tejida en casa. La gasa de algodón, cuando está mojada se comporta como un tampón de algodón; el agua pasa a su través por el proceso de tensión superficial, y no a través de los orificios existentes entre las fibras del paño como sería el caso si se usara un paño de fibras sintéticas o vegetales (las fibras sintéticas eran quizás desconocidas, pero las vegetales como el yute sí se conocían). Esto proporciona el filtrado más eficiente de los contaminantes no solubles en suspensión y de los microorganismos, pero no elimina las impurezas disueltas. Sin embargo, dicha contaminación del agua era casi desconocida puesto que no existía el vertido de residuos en los ríos u otros fluidos, y el empleo de insecticidas en la agricultura no existía. El agua, con su atributo de sustentadora de la vida para todos los seres vivos y su importancia en la agricultura, era tratada con reverencia. Incluso con las crisis actuales de agua potable limpia en la mayoría de países en desarrollo, el filtrado del agua a través de un paño de algodón grueso ofrece una forma práctica y económica de limpiar el agua para beber y cocinar, cuando no se dispone de otros métodos, y es practicado por la mayoría de los jainistas hoy en día. Tras filtrar el agua, el paño debe ser aclarado en un río o pozo para devolver cualquier organismo viviente a su hábitat. ¿Puede existir algún ejemplo mejor de coexistencia del ser humano con su entorno incluso a nivel microbiano? Los jainistas no son veganos. El uso de productos lácteos está permitido siempre que sean obtenidos y preparados según las normas dictadas. Antes de ordeñar una vaca, se debe permitir a los jóvenes terneros, si los hay, mamar hasta un tercio de la producción esperada. La leche debe ser calentada dentro de los 48 minutos siguientes, llevándola tres veces a ebullición, y debe ser consumida en 24 horas. Compare esto con la moderna pasteurización de la leche a 65º durante 30 minutos. El yogur no está permitido a menos que se prepare diariamente, a partir de leche hervida, utilizando una hoja de cierta planta y consumido antes de 24 horas. Emplear el yogur del día anterior como cultivo para los nuevos está prohibido. El queso y el yogur, como los conocemos actualmente, aunque sean vegetarianos, deben ser clasificados como pasados (no frescos), y por tanto no comestibles.


7. RESTRICCIONES SOBRE PROFESIONES Y OCUPACIONES

Los jainistas son tradicionalmente una comunidad comerciante que tratan con artículos no violentos, como cereales, tejidos, joyas y gemas, etc. Comerciar con pieles, cuernos, huesos, marfil, seda y productos animales similares está estrictamente prohibido. Aunque la violencia en el puesto de trabajo está permitida como excepción, como en la ganadería, en la defensa de la nación y de la comunidad en general, pero eso no significa que se pueda abrir una carnicería o dirigir un matadero. La ocupación comercial ha hecho de la comunidad jainista una sociedad acomodada, con un 100% de tasa de alfabetización y la mayoría viviendo muy por encima del nivel de pobreza. Es por su estilo de vida no violento, que hasta hace unos 50 años, los jainistas raramente iban a estudiar y practicar medicina, y a servir en las fuerzas armadas, aunque servían entre los altos rangos de cortesanos de estados y reinos, y han sido gobernantes ellos mismos. Es debido a su estilo de vida que los jainistas no emigraron en masa a otras partes del mundo hasta hace unas 4 décadas.


8. EPILOGO

El concepto jainista del vegetarianismo es un principio global de compasión incondicional y reverencia hacia toda la vida. El vegetarianismo no es lo que hay dentro de tu plato, es un estilo de vida holístico. No es sorprendente, que un estudio comparativo de religiones presentado en un congreso mundial sobre el medio ambiente en el Reino Unido hace unos años citaba el jainismo como la más amistosa con el entorno. Se afirmó que si el mundo entero pudiese pensar y vivir al estilo jainista, no existirían los problemas medioambientales ni la extinción de especies. En los tiempos modernos, la globalización ha reducido el mundo hasta el tamaño de una aldea. Los jainistas se han introducido en todas las profesiones, incluso en la medicina, han emigrado a tierras extranjeras en grandes cantidades, y se han establecido como miembros comprometidos de las comunidades a las que sirven. Esto puede haber conllevado cierta degradación de los valores jainistas tradicionales en la India y en el extranjero, sin embargo, el vegetarianismo todavía permanece en el alma de la mayoría. Sólo el tiempo dirá en qué dirección conducirán tales cambios a la comunidad.


SOBRE EL AUTOR El Prof. Pushpendra K. Jain (popularmente conocido como PK) es el Presidente Fundador de la Sociedad Vegetariana de Botswana (VSB), fundada en 1995. También es el Coordinador Regional para Africa del Consejo de IVU desde 1997. La VSB, a pesar de ser una joven y pequeña sociedad, ha sido capaz de permanecer activa. PK ha contribuido ocasionalmente a los boletines de IVU, y en el Congreso Mundial de Tailandia en 1999. Nacido en una familia religiosa jainista en Saharanpur, India, en 1946, PK ha sido vegetariano desde su nacimiento. Educado en la India y en EE.UU., PK es Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Connecticut. PK trabaja como físico docente e investigador, y ha estado trabajando en la Universidad de Botswana desde 1987. También ha trabajado en la India, EE.UU. y Zambia. PK está casado (1978) con Priti que es abogada y posee un master en bibliotecnia y tecnologías de información (MLSI). Trabaja en la Biblioteca de la Escuela de Agronomía de Botswana. Tienen dos hijas, Gauri (1981), Shilpi (1987) y un hijo, Shitesh (1989). PK es miembro de diversas sociedades profesionales, el Lions Club y Mensa Internacional (Reino Unido).

Fuente IVU International Vegetarian Union
Traducido por David Román

No causar daños a los seres vivientes.


AHIMSA
No causar daños a los seres vivientes


Todas las razones prácticas antes mencionadas (de salud, económica, etc.) no son las únicas válidas para no comer carne. Una de las razones más importantes es que no tenemos ningún derecho a despojar de la vida innecesariamente, ni aún a los animales más pequeños.

Muchas religiones y grupos espirituales han abogado por el uso de una dieta vegetariana, por la necesidad de vivir sin causar daño y por lo sagrado que es toda expresión de vida. De acuerdo a estos puntos de vista, un ser humano debe ver en los animales a hermanos menores, no a esclavos ni alimentos, y sentir que no tiene derecho a causarles agonía y quitarles brutalmente sus vidas, a menos que la supervivencia dependa exclusivamente de ellos.

Muchos creen que no es posible vivir sano sin comer carne, cabe preguntar si el comer carne es una costumbre moral y propia de los humanos. Esta claro que los animales no ofrecen sus vidas voluntariamente para que comamos su carne. Aquellos que han visitado un matadero, pueden atestiguar el hecho de que los animales sufren horriblemente antes y durante su matanza. En Estados Unidos se matan nueve millones de criaturas indefensas todos los días, en lo que ha ganado respecta, supuestamente para satisfacer necesidades nutritivas. Nosotros lloramos amargamente y hasta moriríamos de pena moral si nos mataran un gatito, un perro o cualquier otra mascota doméstica, pero calladamente nos hacemos cómplices de la matanza inútil de millones de seres cada día.

En Bogotá a mediados de 1979 ante la declaración de huelga de la Industria Productora de Alimentos Concentrados para Aves, los propietarios de granja avícolas e incubadoras resolvieron dar una muerte horrible a cien mil pollitos cada día arrojándolos a las frías y malolientes aguas del río Bogotá (contaminado por las fábricas circunvecinas). Este acto que mereció el repudio público y conmovió la conciencia de los colombianos fue calificado de monstruoso holocausto, acto de barbarie, etc., por funcionarios del gobierno, medios de comunicación, distintos gremios tantos públicos como privados y en general, por todo el pueblo colombiano. La entidad causante fue sancionada con una multa equivalente a US $.2.500., por contaminar la naturaleza. Después de esto los propietarios que horas antes preferían arrojar al río los pollitos antes de regalarlos (porque regalarlos implicaría la merma en el futuro de la compra de pollo en muchos hogares), cuando los pollitos estuvieron listos para ser ejecutados se vieron obligados a obsequiar a miles de chiquillos cerca de quinientos mil pollitos destinados a correr la misma suerte, los que fueron recibidos con mucho amor y ternura por parte de los niños.

En este hecho se deja translucir una cuestión de orden paradójica pues, mientras por una parte, la conciencia de la sociedad dejaba oír sus poderosos clamores de acusación, por la otra, la misma sociedad participaba como cómplice indirecto de la matanza de millones de otros seres (vacunos, pollos, corderos), con procedimientos no menos censurables que van a parar a millones de estómagos.

¿Tenía razón la sociedad cuando protesto por la muerte despiadada de los inocentes pollitos? Sino, ¿Por qué se ofendió la conciencia social hasta el punto de que mujeres, hombre y niños sintieron hondo dolor ante su impotencia para contener la crueldad de los dueños de las incubadoras? Un hombre sabio, cuyo nombre pidió mantener en reserva, dijo: Si fuera normal para el hombre abusar de otras vidas (aunque sean de animales) no hubiera ocurrido tal vez ni una sola protesta. Pero como esto está fuera de lo normal, tocó fibras más profundas del verdadero yo humano que hizo ver a las personas lo monstruoso del sacrificio inútil de animales. Desafortunadamente esa visión fue fugaz y no produjo ningún cambio en el mal hábito de las personas de comer carne, aunque, esta claro, que algún día esa visión será permanente.

El causar daño de esta manera a los animales es ir en contra del principio básico de Ahimsa. Un gran líder espiritual contemporáneo, Srii Srii Anandamurti, explica Ahimsa de esta manera: "En primer lugar y tanto como sea posible, los alimentos deben seleccionarse entre aquellos cuya evolución de conciencia es comparativamente menor, es decir, si se dispone de legumbres no se deben sacrificar animales. En segundo lugar, antes de matar cualquier animal que tenga conciencia desarrollada o subdesarrollada se debe considerar si es posible vivir en un cuerpo sano sin sacrificar esa vida..."

Muchos otros grandes santos y líderes espirituales de la humanidad han compartido este punto de vista. Durante los primeros tiempos del cristianismo, por ejemplo, un gran número de cristianos y judíos se oponían a comer carne porque lo consideraban un lujo costoso y cruel. A través de toda la historia, los hombres sabios y líderes espirituales han dicho que nunca seremos capaces de evolucionar hacia estados más elevados de conciencia o de crear una sociedad basada en el amor, a menos que abandonemos el hábito cruel de comer carne.

Frases:

"Verdaderamente el hombre es el rey de la bestias ya que su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros. ¡Somos cementerios! Desde mi primera edad juré no consumir carne y el tiempo vendrá en que los hombres miren a los asesinos de los animales como miran a los asesinos de los hombres."
Leonardo Da Vinci

"¿Como podemos esperar cualquier condición ideal en la tierra mientras seamos las tumbas de animales asesinados?"
León Tolstoi

"Es mi punto de vista que la manera de vivir vegetariana, por su efecto puramente físico sobre el temperamento, beneficiará la suerte del género humano".
Albert Einstein

"La paz del mundo o cualquier paz depende en gran parte de la actitud mental. El vegetarianismo puede traer la correcta actitud para la paz, pues mantiene un modo de vida mejor que, si es practicado universalmente, puede conducir hacia una mejor comunidad de naciones más justa y pacífica".
U Nu (ex primer Ministro de Burma)

"Los animales son mis amigos... y yo no me como a mis amigos"
"¡Esto es espantoso! No solamente el sufrimiento y la muerte de los animales sino que el hombre reprime inmensamente en sí mismo la capacidad espiritual más elevada, aquella de simpatía y lástima hacia las criaturas vivas como él y, al violentar sus propios sentimientos, llega a ser cruel".
George Bernard Shaw

AÚN ME GUSTA LA CARNE, ¿QUÉ DEBO HACER?

Un antiguo principio de yoga sugiere que para desplazar una costumbre muy arraigada, la mejor manera no es "tratar de arrancarla de un solo golpe" (algo casi imposible), sino más bien plantar, nutrir y cultivar un hábito opuesto al que queremos eliminar y darle cuidados, amor y atenciones (lo mismo que si se plantara un rosal mental). Muy pronto este nuevo hábito crecerá fuerte y hermoso y, con apenas poco esfuerzo, la mala hierba, por ejemplo, la costumbre de comer carne, se marchitará y desaparecerá de la vista. Aquí hay algunas sugerencias para cultivar su nueva "Rosal Mental".

Compre dos o tres libros de cocina vegetariana y téngalos donde los pueda ver a menudo. Una imaginativa y deliciosa dieta vegetariana altamente proteica puede rebajar su cuenta de gastos por alimentos en un 50%.
Aprenda a preparar uno o dos platos vegetarianos fáciles de hacer y sustituya con ellos ocasionalmente alguna comida de carne.

Visite algún negocio de alimentos naturistas o su cooperativa local; mire a su alrededor y haga algunas preguntas sobre los productos vegetarianos.

La tarea de cambiar de una dieta carnívora a una dieta vegetariana viva, fresca y nutritiva, es mucho más fácil de lo que inicialmente podemos imaginar. Hay miles de sabrosos platos que los no vegetarianos y todavía los vegetarianos aún no hemos tenido la oportunidad de probar, debido al condicionamiento, la costumbre y la falta de información. La mayoría de la gente se sorprende al descubrir tantos platos altamente nutritivos hechos con ingredientes a los que no están acostumbrados: mijo, trigo integral, avena, frijoles, nabo, cardo, habichuelas y tofú, para nombrar solo unos pocos.

A prender la cocina vegetariana es tal vez mucho más fácil de lo que imaginan. Muchos principiantes cuentan que por primera vez en su vida, les gustó cocinar. Un inesperado placer que proporciona la cocina vegetariana es el hecho de que después de haber aprendido algunos principios básicos en un buen libro de cocina, uno fácilmente puede aplicarlos a un número aparentemente interminable de combinaciones.

Si todo falla en su esfuerzo por convertirse en vegetariano, tómese una tarde libre y visite un matadero; este será el estímulo que probablemente usted necesita.

Al comienzo, después de hacer el cambio, puede esperarse alguna dificultad, pero ni siquiera tanto como en el de dejar de fumar, por ejemplo. La mayoría de la gente encuentra pronto las recompensas (un nivel de energía más alto, un sistema sanguíneo más limpio, un olor del cuerpo más agradable, etc.) tan gratificantes que el proceso de cambio se convierte en una experiencia sensacional. La radiante salud que sobreviene no es solamente de orden físico. Sentirá alegría al poner en acción ideales humanitario y felicidad al efectuar un servicio a todas las criaturas vivientes de éste planeta, sean humanas o no. Al ingerir una dieta vegetariana, la dieta natural de los seres humanos, se hace el menor daño a las criaturas vivientes de nuestro planeta y nos ayuda a concentrarnos cada vez más en la unidad de la vida y en esa Conciencia Única, razón fundamental de toda existencia.

"Tal como la llegada de un amanecer es inevitable después de la oscuridad de la noche, exactamente de la misma manera sé que vendrá un capítulo glorioso y brillante después del abandono y humillación al que se ha sometido a numerosos grupos humanos. Quienes aman a la humanidad, quienes desean el bienestar de todos los seres vivientes, deberían ser vigorosamente activos desde este mismo momento, luego de sacudirse del letargo de la pereza, para que la hora más auspiciosa llegue lo más pronto posible.

Esta responsabilidad por el bienestar de la raza humana nos concierne a todos. Es de ustedes, mío y nuestro. Podemos permitirnos ignorar nuestros derechos pero no nuestras responsabilidades. Olvidarse de las responsabilidades implica la humillación de la raza humana."

Srii Srii Anandamurti
Fundador y Preceptor de Ananda Marga (1921-1980)




miércoles, 9 de abril de 2008


¿Ecologistas que comen carne?
¿Cómo puede ser?

por Lisa Rogers de Toronto Vegetarian Association

La lógica sugiere que si eres apasionado/a por el medio ambiente, entonces también eres vegetariano. No hay debate posible, cuanto más abajo comas de la cadena alimentaria, mejor es para el medio ambiente. Para aquellos que se preocupan por el calentamiento global, por la deforestación, por la desertificación, por la polución del aire y el agua, por la erosión de las tierras y por la destrucción de los bosques tropicales, una dieta basada en vegetales es la contribución personal más importante que se puede hacer para minimizar este tipo de desastres. Sin embargo, pregunta a algún grupo de ecologistas qué porcentaje de sus miembros o voluntarios son vegetarianos y la mayoría te dirán que no son muchos. Hay varias razones de porqué podría pasar esto. Una razón posible empieza en el primer "Día de la Tierra". Merrit Clifton, vegetariano de nacimiento, periodista por largo tiempo y editor de la revista Animal People, empezó su carrera como periodista ambiental a los 15 años cuando cubrió su primer Día de la Tierra en 1970. En aquel entonces el Día de la Tierra tenía el foco en un acercamiento a una forma de vida centrada en la ecología. Este concepto fue un desafío para Washington D.C., Wall Street y para las instituciones ambientalistas. Merrit recuerda que todos los involucrados en establecer la agenda en 1970, estuvieron de acuerdo en los tres fundamentos básicos para cambiar el estilo de vida para llegar a tener un planeta más sano. Uno de los fundamentos, que todavía nos es familiar, era el de reciclaje. Otro era el de usar energía renovable. El tercero, y al que ya no se le presta importancia, era dejar de comer carnes. El objetivo no era solamente el de limpiar el agua y el aire, sino también evitar la polución en primera instancia. Todos los científicos que hablaron eran ya vegetarianos, y todos puntualizaron que no hay acción individual que pueda hacer más por salvar el agua, los combustibles fósiles, las tierras y los bosques, que abandonar el consumo de carne. Según Merrit "las organizacionea ambientales formadas alrededor del primer Día de la Tierra se olvidaron del componente humano al dejar de lado el vegetarianismo para buscar popularidad, buscaron atención política entablando relaciones con los cazadores/conservacionistas, y finalmente dejaron que éstos fijaran la agenda. 19 años después, en el décimo Día de la Tierra, el movimiento ecologista había sido tragado por los viejos come-carne contra los que se oponía en un principio. Omitiendo una franca oposición al hecho de comer carne, también han dejado en claro lo poco profundo de su postura ambientalista". Merrit nos da otro ejemplo de este tipo de entregas. Un eminente científico ambientalista, el entomólogo Ron Stecker, argumentó en Octubre de 1970 cuando estaba tratando de salvar el nuevo centro de reciclado de la Universidad de San José, que lo mejor que podía hacer la gente para reducir la cantidad de basura era convertirse en vegetariana. En lugar de defender una dieta basada en vegetales, las siguientes generaciones de voluntarios del centro de reciclaje difundían que para ahorrar agua se debían poner ladrillos en los tanques de agua sanitarios, lo cual no funcionaba muy bien ni ahorra tanta agua como el hecho de comer frijoles en lugar de pollo frito. Otra explicación para este descuido de los ecologistas es concerniente a la cobertura mediática en relación a los asuntos ambientales. Uno pensaría que en los asuntos que cubren el uso de pesticidas, el calentamiento global, etc, la prensa propondría el vegetarianismo como una opción para ayudar, pero no lo hacen. No se mencionan porque cuando un periodista, como Merrit, llama a las grandes organizaciones ambientales buscando una perspectiva bien informada, ninguna de ellas menciona el impacto abrumador de la producción de comestibles basados en carne. Además, cada organización tiene sus propios mandatos, ya sea para salvar los bosques tropicales o reducir la contaminación de las aguas. Para lograr sus metas, necesitan tanto apoyo público como sea posible. Y piensan que abarcando el vegetarianismo limitarían drásticamente su mensaje, ya que una minoría de la población (aproximadamente un 4% en Canadá*) es vegetariana. Sin embargo, al no abarcar el vegetarianismo limitan su impacto, ya que los bosques tropicales son muchas veces talados para la cría de ganado, destinado a los consumidores occidentales, y una porción muy importante de la contaminación del agua es debida a los residuos de los animales de cría y las bacterias, que paran en las aguas. Es una acusación bastante fuerte, sin embargo, porqué no mencionar la dieta cuando se sugieren acciones para ayudar al respecto. Los cambios ambientales deben empezar al nivel de los consumidores, pero esto no puede ocurrir si no están informados. Si los grupos ecologistas apoyaran al vegetarianismo tanto como como apoyan el consumo de carne los consejeros del sector cárnico y lácteo, entonces podríamos esperar un cambio verdadero en la forma de alimentación de la gente. Esto implicaría, a su vez, un mejoramiento importante en la salud de nuestro planeta.


Todos hacen lo mejor que pueden, basados en la información que tienen. Lo que me hace pensar que los ecologistas carnívoros no han sido bien informados y que si tuvieran una idea al respecto, adoptarían con gusto una vida vegetariana.
Por favor, ayuden a difundir este mensaje. Envíenlo por email a sitios ambientalistas y mediáticos. Si conoces algún ecologista carnívoro invítalo a recorrer nuestro sitio web. Visita nuestro centro de recursos y nuestro sitio para información y estadísticas que se encuentran en: "The world's huge appetite for meat threatens food security" y "The enviroment factsheet".
* Financial Post Magazine, March 1998


Fuentes:
Ahisma, American Vegan Society, Octubre/Diciembre, 1998
Canadian Nature Federation, un grupo cazador/conservacionista listado en la web del Earth Day Canada
Greenpeace
World Wildlife Fund
New Vegetarian and Natural Health, Invierno 1998
Vegetarian Living, Septiembre 1994


"Imagina si un tercio de la tierra agrícola de todo el mundo fuese devuelta al estado salvaje.
O incluso mejor, dos tercios, que es la cantidad que se destina para tierras de pasto y cosechas para alimentar al ganado. El planeta daría un gran suspiro y podríamos hablar genuinamente de mejorías ambientales.
¿Cómo puede conseguirse? Haciéndose vegetariano o vegano.
Toda esta tierra sobreexplotada se utiliza para alimentar animales".
- Juliet Gellatley, autora de 'Silent Ark' ('Arca Silenciosa') y fundadora de 'Viva!'
fuente: IVU - International Vegetarian Union - www.ivu.org

martes, 8 de abril de 2008

El Vegetarianismo puede terminar con el hambre en el mundo


Un titulo que parecería disparatado o parte de un discurso utópico, pero no es así, es simplemente una realidad que nadie quiere ver, el gran problema que todos, según dicen, quieren solucionar, los gobiernos del mundo, las organizaciones religiosas, los organismos internacionales, los foros científicos, etc., todos se rasgan las vestiduras, quieren terminar con el hambre en el mundo... La solución al alcance de la mano...

Pero no! mejor seguir pregonando un deseo que en realidad a nadie le interesa que se cumpla.

El vegetarianismo es el camino más corto hacia la solución del hambre mundial, haré una comparación simple, y utilizando medias generales de nuestro país, nos referimos a tierras de calidad promedio, para graficar de un modo sintético lo que sucede a nivel de cantidad de alimentos:

Una vaca necesita para vivir 1 ha. durante 2 años, que es lo que tarda en lograr el peso que requiere el matadero, aproximadamente unos 400 kg. de los cuales se destinan para alimentación unos 290 kg. O sea que 1 ha. en dos años produce 290 kg. de "alimento" mientras que si esa hectárea se destinara por ejemplo al cultivo de soja, esa misma ha. produciría 6000 kg. de alimento, ya que el rinde por cosecha por ha. es de 3000 kg. Si el cultivo fuera de trigo se produciría en esa misma ha. unos 7000 kg. Y si fuera de maíz la producción seria de 12000 kg. mas claro échenle agua. El espacio que produce 290 kg. de un alimento, produciría de 6000 a 12000 de otro.

Las cifras comparativas de cantidad de alimentos de origen vegetal en relación con las de origen animal, son significativas e irrefutables, y dejan aclarado un tema concreto y palpable, números reales, otro tipo de apreciación, cualquiera sea, nunca superará en importancia los arriba mencionados.

A esto sumémosle el beneficio espiritual que significa no matar. Y agreguémosle la beneficiosa calidad alimenticia que tiene una dieta vegetariana para la salud y la prevención de las enfermedades.

Sería algo espectacular, paliar el hambre mundial y a la vez obtener un rédito espiritual, ¿qué espera el ser humano para solucionar lo que tanto lo aflige?

Quizás los discursos en contra de la hambruna mundial, sólo sean para lavar algunas conciencias.

Pero no siempre el dinero estará por encima de la verdad.

Llegará el día que los seres humanos sientan verdaderamente amor por sus hermanos: los animales que mueren innecesariamente como alimento y los humanos que mueren por falta de alimento, ese día marcará un gran cambio en la humanidad, trabajando todos juntos por las leyes de evolución, en paz y espiritualidad, hermanados por algo importante, la Verdad.

¿Cuántas personas serían capaces de matar una vaca para después comérsela?
¿Cuántas personas han visitado un matadero, aunque sea una vez en su vida?
¿Cuántas personas se comerían su querido perro o gato?
¿Cuántas personas piensan realmente en lo que comen?
¿Cuántas personas quieren que se termine el hambre en el mundo?
¿Cuántas personas mueren de hambre a cada minuto?

Porque no pensar un poco más en los demás, porque no hacer un cambio positivo en nuestras vidas, ¿quién lo prohíbe?

Todas las religiones hablan de ayudar al que no tiene, al que sufre, a los huérfanos, por qué no hacerlo desde el vegetarianismo, algo tan simple, tan sano y tan positivo, comer sin matar animales, comer sin sangre ni dolor.

No comer carne, es sin lugar a dudas, algo mucho más profundo e importante de lo que los gobiernos asumen con respecto a esto, son los gobiernos del mundo y las organizaciones en que estos se agrupan, los que deberían promover los grandes cambios en la educación alimentaria, pero no sucede así, son precisamente ellos los que no hacen nada.

Queda entonces este desafío para las personas individuales y las organizaciones no gubernamentales que abogan verdaderamente por el Bien en el mundo.


Manuel Alfredo Martí

domingo, 6 de abril de 2008








LA CARNE CONTAMINA
por manuel alfredo martí*

En un mundo donde la naturaleza es la madre de la vida, y el ser humano su mayor destructor, no queda mucho por decir, a simple vista vemos la devastadora situación a la que hemos llegado de la mano de la avaricia y la ignorancia.

El listado de situaciones adversas que son producidas por la característica suicida de la actual humanidad, es demasiado largo, en casi todas las áreas donde el desarrollo de la civilización tiene injerencia, se producen problemas de todo tipo, entre los que encontramos dos variantes, los que se pueden solucionar y los de dudosa solución, entre estos últimos podemos citar a los residuos radioactivos, los que necesitan tantos miles de años para biodegradarse que hasta cuantificar esos tiempos resulta digno de una película de ciencia ficción, lo cierto es que la falta de escrúpulos es lo que ha llevado al planeta a los riesgos sin antecedentes que hoy nos tocan vivir, seguramente una de las épocas más desastrosas en la historia de la humanidad.

Entre otros flagelos no tan irremediables como el anterior, se encuentran infinidad de actividades que los humanos realizan con el solo fin de acumular riquezas y poder, entre ellas se podrían mencionar a casi todas las industrias que existen, unas más, otras menos, pero casi todas contaminantes, hoy mencionaremos una de las más perjudiciales que existen y al mismo tiempo una de las más fáciles de neutralizar, la de la carne.

Desde la antigüedad han existido sabios y estudiosos que han alertado sobre los distintos problemas que puede acarrear una alimentación deficiente y sus nefastas consecuencias para la salud, entre ellos, en occidente, podemos mencionar a gran Hipócrates, quien siempre resaltaba la poderosa fuerza de la naturaleza, seguramente si él viviera en estos tiempos actuales, no dejaría de advertir además, los graves problemas de contaminación que genera la producción industrial de alimentos de origen animal y todas las industrias que derivan de la misma, si bien la información que hoy se maneja a nivel mundial sobre este tema es muy amplia y definitoria, no vamos a detenernos en mencionarla detalladamente, pues ya lo hemos hecho en varias oportunidades mediante la publicación de artículos e informes específicos.

Este es un tema que los vegetarianos conocemos desde hace mucho y que se viene difundiendo desde hace bastante tiempo, obviamente sin un reconocimiento oficial de parte de los gobiernos que regulan las actividades industriales, ni por parte de los organismos internacionales que dicen realizar un contralor en esas áreas a nivel global, por lo que estas actividades altamente contaminantes vienen contando desde siempre con la complicidad de quienes deberían trabajar para cuidar la salud de la población y preservar la naturaleza.

Pero como dice el refrán, no hay mal que dure para siempre. La humanidad está ingresando en los umbrales de un cambio sin precedentes, y justamente el destino nos ha regalado la posibilidad de poder estar viviendo la experiencia de un reordenamiento profundo como nunca había sucedido, el advenimiento de una nova conciencia planetaria, una nueva era que comienza, un nuevo rumbo para nuestro planeta.

Ya se perciben gran cantidad de señales que reflejan la llegada de un nuevo modelo de estructuras mentales que tienden a priorizar objetivos diferentes, entre los que se encuentran: la preservación del ambiente, el cuidado de la salud, los derechos de los animales y el respeto por la vida.

Justamente acaba de suceder algo que además de ser altamente significativo, manifiesta inobjetablemente el inicio de este cambio global mencionado, el 29 de noviembre último, la Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura conocida como FAO por sus siglas en inglés ( Food and Agriculture Organization) una organización específica de la ONU, ha publicado un informe que reconoce y describe contundentemente la contaminación que produce la carne.
Ante de pasar al informe mismo, quiero comentarles que la FAO fue creada el 16 de octubre de 1945, en la ciudad de Québec, agrupa 188 miembros compuestos por 187 estados más la Unión Europea.
Su objetivo principal es Ayudar a construir un mundo sin hambre.
En conmemoración a la creación de este organismo internacional, desde 1981 se considera el 16 de octubre como Día Mundial de la Alimentación.
Este organismo prepara a las naciones en desarrollo para hacer frente a situaciones de emergencia alimentaria y, en caso necesario, presta socorro emergente.
La FAO tiene su sede en la ciudad de Roma, Italia y sus 4 principales objetivos son: ofrecer Información, compartir conocimientos especializados en materia de políticas, ofrecer un lugar de encuentro para los países y llevar conocimiento al campo.

Llamativamente esta área de la ONU desde hace un tiempo ha empezado a reconocer ciertas cuestiones que hasta hace poco no se tenían en cuenta en lo más mínimo, entre las que podemos mencionar el reconocimiento de la importancia del consumo de frutas y verduras en la alimentación humana y ahora también, a través de este informe, la contaminación que produce la industria de la carne.


Informe FAO

LA GANADERÍA AMENAZA EL MEDIO AMBIENTE
Es necesario encontrar soluciones urgentes
29 de noviembre de 2006, Roma, Italia

¿Qué produce más emisiones de gases causantes del efecto invernadero, criar vacas o conducir automóviles?. La respuesta puede suponer una sorpresa para muchos:

Según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero -el 18 por ciento, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

"El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación", asegura Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO, y uno de los autores del estudio.

Como señal de prosperidad, cada año la humanidad consume más carne y productos lácteos. Está previsto que la producción mundial de carne se duplique desde los 229 millones de toneladas en 1999/2001 a 465 millones de toneladas en 2050, al tiempo que la producción lechera se incrementará en ese período de 580 a 1 043 millones de toneladas.

Un precio elevado

El sector pecuario es el de crecimiento más rápido en el mundo en comparación con otros sectores agrícolas. Es el medio de subsistencia para 1 300 millones de personas y supone el 40 por ciento de la producción agrícola mundial. Para muchos campesinos pobres en los países en desarrollo, el ganado es también una fuente de energía como fuerza de tiro y una fuente esencial de fertilizante orgánico para las cosechas.

Pero este rápido desarrollo tiene un precio elevado para el medio ambiente, según el informe de la FAO La sombra alargada de la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas. "El coste medioambiental por cada unidad de producción pecuaria tiene que reducirse a la mitad, tan sólo para impedir que la situación empeore", advierte el documento.

Si se incluyen las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento del CO2 procedente de la actividades humana, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 por ciento del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

Y también es responsable del 37 por ciento de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

El informe de la FAO explica que la ganadería utiliza hoy en día el 30 por ciento de la superficie terrestre del planeta, que en su mayor parte son pastizales, pero que ocupa también un 33 por ciento de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje. La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.

Tierra y agua

Los rebaños provocan al mismo tiempo daños en el suelo a gran escala, con cerca del 20 por ciento de los pastizales degradados a causa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión. Esta cifra es aún mayor en las tierras áridas, en donde unas políticas erróneas y una gestión ganadera inadecuada han contribuido al avance de la desertificación.

La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada día más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y la destrucción de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros.

El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades de agua.

Se considera que la ganadería es la principal fuente terrestre de contaminación de fósforo y nitrógeno en el Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas marinos.

Los animales para la producción de carne y leche suponen ya el 20 por ciento de toda la biomasa animal terrestre. La presencia de ganado en grandes extensiones de tierra y la demanda de cultivos forrajeros también contribuyen a la pérdida de biodiversidad. En la lista de 24 tipos de ecosistemas importantes, los estudios indican que hay 15 que se encuentran amenazados por esta causa.

Soluciones

El informe, que ha sido producido con la ayuda de la Iniciativa para la Ganadería, Medio ambiente y Desarrollo (LEAD, por sus siglas en inglés), propone de forma clara que se tengan en consideración estos elevados costes mediombientales y sugiere una serie de medias para enderezar la situación, entre ellas:

Degradación del suelo- Controlar los accesos y eliminar los obstáculos a la movilidad en los pastos comunales. Utilizar métodos de conservación del suelo y el silvopastoreo, junto la exclusión controlada del ganado en áreas delicadas y el pago por servicios medioambientales en el uso del suelo para la ganadería para limitar su degradación.

Atmósfera y clima- Incrementar la eficiencia de la producción ganadera y de la agricultura forrajera. Mejorar la dieta de los animales para reducir la fermentación intestinal y las consiguientes emisiones de metano. Establecer plantas de biogas para reciclar el estiércol.

Agua- Mejorar la eficacia de los sistemas de riego. Hacer pagar el coste total del agua e introducir impuestos para desincentivar la concentración de la industria ganadera a gran escala junto a las ciudades.

Estas cuestiones centran los debates en una reunión que organiza la FAO esta semana en Bangkok, que deberá marcar las pautas para la industria ganadera a nivel mundial. El encuentro servirá también para debatir los riesgos para la salud pública relacionados con el rápido crecimiento del sector ganadero, ya que las enfermedades animales afectan en forma creciente a los humanos. Otro riesgo potencial de este crecimiento veloz es el de dejar fuera del mercado a los pequeños campesinos.

fuente FAO del informe en español http://www.fao.org/newsroom/eS/news/2006/1000448/index.html
Informe completo en inglés http://www.virtualcentre.org/en/library/key_pub/longshad/A0701E00.pdf

Contacto FAO:
Christopher Matthews
Oficina de prensa, FAO
christopher.matthews@fao.org
(+39) 06 570 53762

Comentarios

Si bien las soluciones que ofrece la FAO, como se pueden leer en el informe, no son otra cosa que tibios paños que poco lograrán para semejante problemática como ellos mismos la describen en este informe, pues, igualmente podemos rescatar que estar reconociendo el problema, puede sin lugar a dudas ser un primer paso en la búsqueda de una solución real y concreta.

Vale aclarar que este informe no fue confeccionado por una agrupación vegetariana, ni por una organización de médicos naturistas, ni por un grupo de defensores de los derechos de los animales, ni tampoco por una asociación ecológista o ambientalista, muy por el contrario, ha sido realizado nada menos que por la FAO, organización específica de la Naciones Unidas (ONU) para la Alimentación y la Agricultura.

Como se puede leer más arriba, el problema no es menor, pues esta contaminación es gran productora del temido efecto invernadero, y es producida por una actividad que está muy extendida y arraigada en la sociedad mundial actual, una tradición alimentaria de larga data que seguramente no sería muy fácil poder modificar, ni tampoco reestructurar las áreas que producen la problemática.

Es conocida la característica retrograda que tiene el ser humano con respecto a reconocer ciertos problemas que genera, como por ejemplo aceptar que el mayor problema que existe en el planeta, es él mismo, lo que ha llevado a toda la humanidad a la instancia que hoy hace peligrar la continuidad de la vida en el mundo, tampoco hay que ocultar que esta no es la única causa que ha producido esta situación, existen otras industrias y actividades que el ser humano desarrolla y que en general se empecina en defender, como la energía nuclear, la utilización de energias no renovables, las fumigaciones en el agro, las quemas de residuos, la tala de bosques nativos, etc. etc. etc.que son todas actividades destructoras del único hábitat que disponemos para vivir, lo que denota la extraña forma de amar a sus hijos que tenemos los humanos, pues siguiendo los parámetros actuales de desarrollo global, nuestros hijos y nietos están sentenciados a encontrarse con un panorama de destrucción irreversible e irrcuperable.

Seguramente en algún momento, en el futuro, hijos, nietos y descendientes en general, se preguntarán, que les paso a mis padres, abuelos, no se daban cuenta que estaban destruyendo todo ? porque lo permitieron ? que pasó ?

Esta falta de conciencia ambiental global, es la más clara señal de que vamos por mal camino, y la naturaleza tarde o temprano reaccionará con situaciones depurativas a gran escala, hoy ya se perciben en todas las latitudes muestras menores de lo que vendrá, grandes inundaciones, pronunciadas sequias, desertificación de áereas que erán productivas, tornados, granizos, tsunamis, aparición de nuevas enfermedades como el Sindrome de Inmuno Deficiencia Adquirida, el mal de la Vacas Locas, la Gripe Aviar, etc. etc. etc.

El cambio climático no es el titulo de una novela, es una realidad que por su contundencia será el principal problema a resolver por esta sociedad que se cree dueña del universo.

Los reacomodamientos que ensayará la naturaleza, abarcarán a todo el globo terraqueo y a todas las clases sociales por igual, por lo que tomar conciencia y reorientar el rumbo de la humanidad cuanto antes, sería de suma importancia para intentar paliar de algún modo la reacción que ya se percibe tendrá la naturaleza.

Sugerimos difundir esta información por todos lo medios posible, es necesario que la mayor cantidad de la población mundial sepa lo que está pasando y que las personas reflexionen sobre el mundo que dejaran a sus descendencias.

Indudablemente el vegetarianismo podría ser una solución a estas problemáticas, evitaría la principal contaminación que además es la mayor productora del efecto invernadero, cuidaría la salud de la población y además evitaría el innecesario sufrimiento de tantos miles de millones de animales que mueren por año, para ser usados como alimento, por lo que alentamos y esperamos que poco a poco se vaya aceptando esta forma de vida como una herramienta válida para salvar el planeta.


http://www.uva.org.ar/img/manu.JPG
*manuel alfredo martí - Periodista, escritor, editor, webmaster,
presidente de la Unión Vegetariana Argentina, director de la revista El Vegetariano,
coordinador de los grupos de correo electrónico Red-Vegetariana, Red-Animalista, Boletín UVA.-

La Dieta y la evolución.

¿Eran vegetarianos los primeros humanos?

Un resumen de investigación sobre
la dieta y la evolución

de Toronto Vegetarian Association









Irónicamente, nuestra realización más importante como especie quizá sea utilizar nuestro cerebro aumentado y nuestra tecnología para recrear la dieta que comíamos instintivamente hace un millón de años. Imagine la selva primordial.


Imagine muchos tipos de primates, incluso los antropoides (los chimpancés, los gorilas, y los primeros humanos) forrajeando frutas y hojas ricas en proteínas, bajo el techo del bosque arboreo. Esta historia comienza hace más de 55 millones de años pero ha representado la investigación perpetua de la Dra. Katherine Milton, profesora de antropología en la Universidad de California. Su búsqueda de las conexiones entre la dieta y la evolución es compartida por David Popovich, un estudiante de doctorado en las ciencias de nutrición en la Universidad de Toronto, quien también ve una conexión entre la dieta y el desarrollo humano de la vista, la percepción de profundidad, la memoria, el habla, la destreza y el comportamiento social. Se nos ha dado la impresión de que nuestros antepasados lejanos estuvieron más cerca de los carnívoros que de los animales herbívoros. La cantidad de carne en la dieta del homínido primitivo es un asunto de controversia y el punto de vista más conservador implica evidencia de la inclusión de cantidades pequeñas de carne en la dieta ancestral por el forraje oportunista y la búsqueda de desperdicios. Dichos ancestros vivían mucho antes que cualquier predecesor del humano moderno. El reportaje reciente de The National Geographic Society (la Sociedad Geográfica Nacional) sobre la vida del neanderthal en la Europa glacial, por ejemplo, cita una evidencia del canibalismo y la dependencia de cazar para conseguir alimentación. Sin embargo, estos primos primates fueron relativamente recientes en la historia del homínido. Nuestros ancestros originales los preexistieron por eones, mucho antes de la última edad de hielo. Los primeros homínidos eran mucho más parecidos a los chimpancés y los gorilas modernos. La mayoría de las personas pensamos que la vida del chimpancé transcurre bastante libre de preocupaciones. La Dra. Milton se sorprendió cuando observaba un grupo de chimpancés y se dio cuenta de que, en vez de sentarse entre las ramas para comer lo más cercano, andaban de prisa buscando ciertos alimentos específicos, rechazando una abundancia de hojas apetitosas para seguir adelante. Cuando encontraban un espécimen satisfactorio, no se hartaban de comer. En cambio, parecían motivados a obtener una mezcla de frutas y hojas de una variedad de especies de plantas. En ese momento, la Dra. Milton decidió dedicar su carrera a estudiar cómo conseguían estos animales sus requisitos nutritivos. Hoy en día, los chimpancés salvajes se enfrentan a muchos desafíos para obtener suficiente variedad de materia vegetal – desafíos semejantes debieron de haber enfrentado nuestros antepasados lejanos. En primer lugar, muchas plantas han desarrollado superficies exteriores que sirven para desalentar a herbívoros con hambre. Estas superficies contienen compuestos químicos que tienen un sabor muy desagradable y a veces son letales. Además, el contenido fibroso de las plantas, lo que llamamos “fibra”, resiste la descomposición por las enzimas digestivas de los mamíferos. La ingestión excesiva de fibra es problemática porque cuando la fibra no se digiere, no proporciona nada de energía para el organismo que la consume. La clave es hacer mejor la digestión de la fibra. En la Universidad de Toronto, David Popovich ha estado estudiando el contenido de micro-nutrientes en la vegetación salvaje consumida por los gorilas. Ha descubierto que mucha de la energía y del valor nutritivo que los gorilas son capaces de derivar de tal dieta proviene de la fermentación cólica. Sus estudios con humanos demuestran que los humanos también pueden ser capaces de depender de la fermentación cólica. Entonces, una dieta a base de cantidades suficientes de frutas, verduras, frutos – ni pasta ni glúcidos – proporciona cantidades adecuadas de proteína, vitamina B-12 y aminoácidos (los elementos básicos de la proteína). Los gorilas y los chimpancés fácilmente digieren la celulosa, gracias a la presencia del ciliado Troglodytella en sus intestinos. Sin embargo, los chimpancés y los gorilas en cautividad empiezan a perder su Troglodytella cuando se alimentan con comida cocinada. Por tanto, es lógico llegar a la conclusión de que los humanos perdieron sus ciliados intestinales cuando empezaron a cocinar con fuego. Mientras que la cantidad de carne consumida por nuestros antepasados sigue en disputa, hay consenso de que la dieta pleistocena consistía ante todo en materia vegetal. Otro problema con tal dieta es encontrar bastante tiempo para forrajear. Los primates no pueden concentrarse en sólo unos cuantos recursos vegetales porque, aunque se pudiera digerir bien la fibra, muchos alimentos vegetales tienen bajos niveles de uno o más de los nutrientes requeridos, como las vitaminas o los aminoácidos. Las frutas tienen tendencia a ser ricas en formas de hidratos de carbono, fácilmente digeribles y relativamente bajas en fibra, y proporcionan poca proteína. Dado que los primates en el techo del bosque arboreo no cultivan legumbres ni verduras ricas en proteínas, en gran parte dependen del acceso eficiente a una gran variedad de frutas y hojas preferidas para conseguir las proteínas adecuadas. El desarrollo de una mejor memoria para la localización exacta de los árboles preferidos, las rutas más cortas entre ellos y un horario para acertar el tiempo más probable de tener fruta en definitiva favorecería la supervivencia. Sin duda, un cerebro aumentado apoyaría tanto estas actividades como la comunicación en grupo. Actualmente, los monos araña orientales exploran el bosque para encontrar fruta, dividiéndose en grupos pequeños y cambiables. Su capacidad mental aumentada les ayuda a reconocer los miembros de su propia unidad social y aprender los significados de distintos gritos relacionados con la comida. Las complejidades inherentes del nicho de la alimentación vegetal podían haber sido un factor en el aumento de la longevidad de los primates. Ni los simios ni los humanos pueden fiarse de su sentido del sabor y olfato relativamente inadecuados para detectar la toxicidad; en consecuencia requieren varios años de la adolescencia para aprender qué comidas son seguras y nutritivas. Puede ser la razón de que los humanos representan uno de los animales que más años vive. La Dra. Milton propone que los astutos homo sapiens estaban más preparados para resolver los problemas de dieta causados por las condiciones ambientales inconstantes. La expansión del poder cerebral junto con el aumento del tamaño corporal y la disminución de la mandíbula y los dientes, representan una evidencia de la realización de una dieta de alta calidad. Sin la dieta de alta calidad, el tamaño corporal aumentado no produce nada más que un simio de lento movimento que es sedentario e insociable, como los orangutanes y los gorilas de la actualidad. Las semejanzas dentales entre los fósiles de los homínidos dan credibilidad a la evidencia de una dieta de alta calidad, basada en plantas. El volumen disminuido de la mandíbula y de los dientes significa que: o nuestros antepasados comían alimentos poco fibrosos y fáciles de masticar, o los procesaban para quitar materia difícil de digerir. Algunos investigadores han propuesto que la modificación de las estructuras dentales fuese consecuencia en parte de la especialización de la caza y la búsqueda de desperdicios. Sin embargo, la examinación, bajo el microscopio electrónico, de huesos cogidos de yacimientos de primeros homínidos demuestra que es probable que nuestros antepasados recogiesen los huesos que ya habían aprovechado otros carnívoros. Mientras que la cantidad de carne consumida por nuestros antepasados sigue en disputa, hay consenso en que la dieta pleistocena consistía ante todo en materia vegetal. Aunque se sabe que los chimpancés matan, este comportamiento no es necesariamente dietético sino ritualista y su dieta es por lo menos de un 94% de plantas y frutas. Los chimpancés salvajes ingieren 100 gramos de fibra cada día, mucho más que los 10 gramos o menos que el típico norteamericano ingiere hoy en día. Los estudios de la Dra. Milton han demostrado que el intestino del chimpancé es sorprendentemente parecido al del humano con respecto a la eficacia con la que procesa la fibra. Según la Dra. Milton, nuestro sistema digestivo no parece ser muy modificado del sistema del antepasado común de los simios y los humanos, que, sin duda, era un animal en su mayor parte herbívoro. Aunque no hay ninguna recomendación autoritaria para la cantidad diaria de fibra, la cantidad baja ingerida diariamente por la mayoría de canadienses es mucho menor que la requerida para permanecer sanos. Según David Popovich, los gorilas cautivos están muriendo en los zoológicos de la misma arteriosclerosis que afecta a los pacientes cardíacos humanos porque los zoológicos son ignorantes de la dependencia de los gorilas de la fibra. Dr. David Jenkins, conocido como el padre del “movimiento de la fibra” en Canadá y director del Clinical Risk Factor Modification Centre (Centro de la Modificación de los Factores de Riesgo) en el St. Michael’s Hospital (el Hospital de San Miguel), sigue reforzando la opción del vegetarianismo como la dieta óptima para los humanos.